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Creemos que el derecho de todo periodista a promover las ideas que considere más justas y a fundamentar su opinión en estas ideas, impone la obligación ética de distinguir con claridad la información de la opinión.

Sustenta como principio esencial la defensa de los derechos humanos reconocidos por la Constitución de la República y la Carta de Naciones Unidas, y en particular, la libertad de expresión sin límites de especie alguna.

El principio de libertad implica que toda acción que no esté expresamente prohibida o limitada por la ley estará permitida. En este aspecto, es nuestra profunda convicción:

a) Que la libertad de prensa –en cuanto a expresión pública de pensamiento- es la primera y fundamental protección de la persona frente al abuso de poder. Ningún derecho individual está garantizado donde no existe libertad para denunciar la arbitrariedad y criticar públicamente los actos de quienes ejercen el poder -aún si lo detentaran legítimamente.

b) Que los daños provocados por el uso irresponsable de la libertad son siempre menores y preferibles a aquellos causados por la falta de libertad. Cualquiera legislación restrictiva de la libertad de prensa, para ser administrable, debe basarse en esta premisa.

c) Que la exigencia legítima de que la libertad de prensa se ejerza en forma responsable, lleva implícita la obligación de informar, para los agentes del Estado. El libre acceso a la información de interés público es el derecho complementario a la obligación de informar verazmente que pueda exigirse a la prensa.

d) Que no existe diferencia esencial entre censura previa expresamente prohibida por la Constitución, y las formas de autocensura impuestas por la amenaza de sanciones económicas y penales arbitrarias  o discrecionales. Cualquier forma de coacción que impide a un periodista, por temor a las consecuencias, expresarse libremente, es asimilable a la previa censura y como tal, violatoria de la Constitución, las leyes y los tratados internacionales que obligan a la República.

e) Que es deber ineludible de todo periodista la defensa de la libertad de prensa, la promoción del derecho a la información que complementa a aquella, y en su caso, la denuncia de los métodos –más sutiles que la previa censura, pero también más dañinos- que se han empleado en el pasado reciente para acallar a la prensa.

El principio democrático, en nuestra concepción, está indisolublemente unido al pluralismo. Sostenemos que no existe una sociedad democrática allí donde existen minorías políticas o ideológicas perseguidas o privadas de expresar públicamente sus opiniones.

De esta convicción deriva el principio ético de que un medio de prensa debe dar cabida voluntariamente en sus páginas, aún a opiniones contrarias a las que sostenga editorialmente. Esto es más importante si cabe en las pequeñas comunidades del Interior, donde muchas veces existe un solo diario o periódico.

Sin perjuicio de considerar la jerarquización de nuestro periodismo a través de la capacitación profesional como una meta deseable, entendemos que el acceso a cualquier persona a un medio de prensa no debe ser limitado. Consideramos que la exigencia de un título habilitante para ejercer el periodismo es contraria a la libertad de expresión.

En este contexto profesional, la Organización promoverá una ética basada en el respeto por las ideas contrarias, la objetividad de la información, la responsabilidad en la opinión y el libre ejercicio de la profesión. 

Extraído de Valoración de la Prensa del Interior

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